Durante años, las telenovelas brasileñas no solo entraron a las casas peruanas, se instalaron en la memoria emocional de un país. Eran historias que reunían a familias enteras frente al televisor. Hoy, ese vínculo de larga data encuentra una nueva forma de volver. La alianza entre América Multimedia, Globo y Del Barrio Producciones es una apuesta ambiciosa por recuperar la fuerza del melodrama a gran escala y traducirla al pulso e identidad peruana. El primer paso de ese camino será “Señora del destino”, una de las ficciones más recordadas de la televisión brasileña, que ahora buscará renacer con acento local.
Michelle Alexander, CEO y Directora de Contenidos de Del Barrio Producciones, habla de este proyecto con entusiasmo y convicción. Para ella, representa la oportunidad de recuperar una forma de narrar que dejó huella en varias generaciones.
“Todos los peruanos hemos sido fans de las telenovelas brasileñas en los años 90 y a inicios de los 2000. Y hay una historia en particular, quizá la más exitosa de este siglo, que es ‘Señora del destino’, emitida en 2004. Siempre soñé con hacer algo de esa magnitud, con poder trabajar esos libretos. Era una idea que veníamos persiguiendo desde hace un par de años y, coincidentemente, América ya estaba en conversaciones con Globo. Al final, no solo conseguimos la posibilidad de peruanizar esa novela, sino también otras tres”, adelanta.
La alianza se aceleró en enero, cuando América Multimedia, Globo y Del Barrio Producciones se sentaron a cerrar un acuerdo que, por su rapidez y dimensión, sus protagonistas describen como inédito. Lo que empezó con el deseo de adaptar una gran historia terminó ampliándose a tres títulos.
Para Fernando Muñiz, CEO de América Multimedia, lo que acaba de concretarse marca un antes y un después. No solo por el peso de Globo en la industria latinoamericana, sino porque permite trabajar sobre historias que ya han demostrado su fuerza en otros territorios y que ahora deberán respirar con naturalidad en otro contexto.
Adaptar con valor
Ahí entra la experiencia de Michelle Alexander, a quien dentro del proyecto todos reconocen como una voz clave para hacer que una historia extranjera no se sienta importada, sino propia. Adaptar, en este caso, no significa copiar, sino encontrar equivalencias culturales para que la ficción no pierda su verdad.
Eso es, quizá, lo más desafiante y lo más atractivo de la apuesta. Porque no se trata de repetir una fórmula, sino de devolverle cuerpo local a una historia que ya fue amada por millones.
Pablo Ghiglione, Director de ventas Internacionales & Coproducciones de TV Globo, subraya que la empresa ha sido siempre muy cuidadosa con sus historias y que por eso este acuerdo supone también un gesto de confianza. Para una compañía que durante años se enfocó en distribuir sus productos finalizados, abrirse a la adaptación local significa también explorar una nueva manera de expandir el valor de sus relatos.
“Para Globo, este acuerdo —completamente inédito— es motivo de enorme orgullo, porque confiamos en la calidad de producción de nuestros socios y en el cuidado que han demostrado históricamente tanto con su audiencia como con los contenidos que le ofrecen. Por eso estamos muy felices y entusiasmados con esta nueva iniciativa”, detalla Ghiglione.
Juliana Souza, ejecutiva de ventas internacionales de TV Globo, añade: “Tenemos más de 300 historias para adaptar. Pero con la venta de los guiones ganamos la posibilidad de volver a explorar títulos que ya fueron superexitosos y de abrir una infinidad de oportunidades con nuevos socios”.
En esa lógica, el Perú aparece como un terreno fértil. No solo por la tradición de consumo de telenovelas brasileñas, sino porque aquí todavía persiste la necesidad de historias capaces de convocar a la familia. Más allá de la data, Michelle confía en la intuición que le ha dado trabajar tantos años en ficción. Y esa intuición le dice que el melodrama sigue siendo el rey.
“Una historia bien contada, cargada de emoción, todavía puede reunir a una esposa, a un esposo, a una abuela, a un niño, a todos frente a la misma pantalla”, asegura.
Esa convicción también explica por qué esta alianza excede el anuncio empresarial. Lo que se juega aquí no es solo una coproducción, sino una idea de televisión. La de una ficción masiva, popular, bien hecha, capaz de viajar y a la vez de enraizarse. La de una industria peruana que no renuncia a pensar en grande. Y la de un vínculo histórico con Brasil que ahora busca renovarse no desde la repetición nostálgica, sino desde una reinterpretación con identidad propia.